miércoles, 2 de septiembre de 2009

Un problema de fondo

En la crisis actual, a veces se piensa que los problemas de la Argentina son transitorios, se atribuyen las dificultades a la situación de los bancos y al crecimiento desmedido de la deuda, los cuales por supuesto son factores negativos de indudable peso, que junto a la corrupción y a la evasión impositiva traban el sistema productivo. La corrección de estos factores es una condición necesaria para la salida de la crisis, debe reconocerse que esas situaciones enmascaran los problemas de fondo.
A estas dificultades hay que sumar el hecho de que los países industriales subsidian su propia producción primaria, lo que nos deja todavía más indefensos para colocar en el exterior lo que producimos.
Es sabido que la ciencia es una fascinante aventura emprendida por la humanidad en su afán por comprender el mundo que nos rodea, y por ello encierra elevados valores interculturales y culturales. Es muy importante para nuestro país contar con pensadores que participen de los avances de las distintas áreas del saber, y que se sumen a la hazaña de ampliar las fronteras de lo conocido.
Es verdad que el desarrollo de la investigación básica en ciencia le da a un país la posibilidad de participar en el quehacer de la cultura humana, es que el desarrollo de tecnología requiere el juego de variables más complejas, rozan la cultura empresarial y econímica de una sociedad.
La actividad del conjunto científico-tecnológico se parece más a un ecosistema que a una cadena de producción. Un ambiente de convivencia de trabajadores es ciencia y tecnología es un ámbito propicio para la creación en todo sentido ya que la posibilidad de la interconsulta y el diálogo interdisciplinario enriquece a todos los actores.

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