miércoles, 2 de septiembre de 2009

Sachs decía: "Los que hicieron las reformas de mercado se concentraron en reducir el tamaño del Estado, pero se olvidaron de su papel en aumentar la capacidad tecnológica del país.
Una economía de alta tecnología necesita universidades fuertes, con altos índices de matriculación y un apoyo a gran escala del gobierno para la investigación científica (...) La suerte de la Argentina nos enseña mucho sobre las estrategias de desarrollo.
El país tiene mucho a su favor: un alto nivel de alfabetización, una población sana, una economía agrícola altamente productiva y una base fuerte de recursos naturales. La Argentina ha tenido éxitos económicos, con un nivel de ingresos, ajustado a poder de compra, de alrededor de un tercio del estadounidense, y está más adelantada que muchos países del mundo. En la economía global hoy, las ventajas comparativas internacionales se basan principalmente en el conocimiento y en la capacidad de aplicarlo a tecnologías nuevas. Los países necesitan estrategias para promover la educación y la innovación tanto como las requieren para mantener la estabilidad macroeconómica y un ambiente empresarial sano.
Las características del comercio exterior argentino indican el subdesarrollo que nos afecta, y reflejan nuestro creciente retroceso. La mejora de nuestra situación, mediante el cambio hacia una economía menos vulnerable a los vaivenes de las finanzas especulativas, depende más del incremento de la calidad de lo que vendemos en el exterior que de los volúmenes exportados. El cambio de esta situación es un proceso lento, requiere modificar actitudes de los actores del sistema productivo, del sistema financiero y del Estado. El elemento fundamental para lograr un cambio consiste en apreciar el valor económico de la educación y del conocimiento.

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